Alrededor de 500 personas participaron en Proyecto Gol 2026 Edición Mundialista, una iniciativa de la Juventud Nazarena Internacional (JNI) de México que movilizó a jóvenes e iglesias para compartir el mensaje de Jesucristo, aprovechando la atención generada por el Mundial de fútbol.
Como resultado, 20 personas tomaron una decisión de fe y otras 14 se reconciliaron con Dios. Además, 12 familias fueron conectadas con células e iglesias locales para recibir acompañamiento, y 40 nuevos voluntarios se incorporaron al servicio de JNI.
El proyecto fue impulsado por JNI México en sinergia con los distritos, las iglesias locales y ministerios como Movilización Misionera, Misiones Nazarenas Internacionales y Evangelismo en los distritos participantes.
La iniciativa contó con tres sedes oficiales en Guadalajara, Jalisco; Monterrey, Nuevo León; y Ciudad de México. También fue replicada por cuatro iglesias locales en Las Choapas, Veracruz; Huixtla y Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; y León, Guanajuato. En total, participaron 10 iglesias en siete puntos de acción del país.
Aunque Proyecto Gol ya existía como una estrategia de evangelismo deportivo, la Edición Mundialista fue diseñada como un proyecto integral de tres etapas: preparación, implementación y seguimiento.
Durante la primera etapa, desarrollada de enero a mayo de 2026, se establecieron alianzas y se impartieron cuatro capacitaciones nacionales a 100 líderes y líderes emergentes. Esto permitió preparar a las iglesias para implementar el modelo en sus contextos y extender el proyecto más allá de las tres sedes oficiales.
La segunda etapa se realizó entre junio y julio, durante los partidos de México y las fases finales del torneo. En las diferentes localidades se organizaron Fan Zones Nazareno con proyecciones en pantallas gigantes, actividades deportivas, espacios para niños, tiempos de oración, testimonios y presentaciones del mensaje de salvación.
Los equipos también salieron a las comunidades para invitar a las personas y compartir el evangelio mediante diferentes herramientas de evangelismo deportivo.
El propósito fue utilizar el fútbol como un puente para acercarse a niños, jóvenes y familias que posiblemente no entrarían a un templo, pero sí asistirían a una cancha o a una Fan Zone para disfrutar un partido.
Además de compartir alimentos y ofrecer espacios de convivencia, los voluntarios escucharon y oraron por personas que enfrentaban diferentes situaciones, incluidas algunas relacionadas con las adicciones.
Las actividades ofrecieron ambientes familiares, seguros y sin alcohol. Esto permitió que vecinos que nunca habían entrado a un templo se acercaran a la iglesia, recibieran oración y fueran escuchados sin sentirse juzgados.
Para Ramiro Castro Contreras, iniciador y gestor de proyectos de JNI México y coordinador de la iniciativa, uno de los aspectos más significativos fue observar la respuesta de los jóvenes al llamado de Dios.
“Verlos servir con alegría, compartir su fe sin temor y orar por las personas me recordó que hay una generación dispuesta a vivir el evangelio con pasión”, expresó Castro.
La tercera etapa se desarrollará entre agosto y septiembre y estará enfocada en el seguimiento y discipulado de las personas y familias alcanzadas. Las iglesias locales serán responsables de acompañarlas e integrarlas a células y congregaciones.
Los manuales, las capacitaciones y los aprendizajes obtenidos también quedarán disponibles para que otras iglesias puedan replicar el modelo en futuros acontecimientos masivos.
De esta manera, Proyecto Gol trascendió los partidos y las actividades relacionadas con el Mundial. La verdadera victoria fue ver a jóvenes sirviendo, iglesias acercándose a sus comunidades y nuevas vidas iniciando un camino de transformación en Cristo.
Fuente: Ana Candy Castro, presidente de la JNI de México.
















