Preguntas importantes que pueden
conducir a un cambio estratégico

Por Dan Reiland

Este es un momento para el cambio, como ninguno que la iglesia haya visto en varios años. ¿Podría ser una oportunidad para llevar a cabo el ministerio en una manera más fructífera? ¿Podría conducir a avances a largo plazo? ¿Le importaría pensar e imaginar conmigo?

Considere estas nuevas realidades (que pronto dejarán de serlo):

  • Los patrones de asistencia son diferentes ahora
  • Culturalmente, hay un mayor interés por la espiritualidad, pero menos confianza en la Iglesia.
  • Los hábitos han cambiado, y para muchos, la iglesia es ahora una opción.

¿Cómo debemos responder a estas realidades?

¿Cómo necesitaríamos liderar de manera diferente?

  • ¿Aceptamos pasivamente la nueva realidad? Eso no parece tener sentido.
  • ¿Nos resistimos al cambio? Eso es como intentar detener el tiempo.
  • ¿O es este un momento para conversaciones orientadas al cambio que conduzcan a un mayor impulso del Reino?

Es peligroso cuando los patrones de liderazgo de la iglesia no cambian. Como estar tan ocupados ahora que no tenemos tiempo para pensar en el cambio. ¿Existe un camino mejor?

Permítame ofrecerle un conjunto de 3 preguntas muy prácticas que usted y su equipo de liderazgo pueden procesar hacia un futuro preferible a largo plazo.

3 Preguntas prácticas:

1) ¿Dónde es usted tentado a resolver nuevos problemas con viejas soluciones?

Crear y ejecutar el cambio estratégico no es el problema, es la falta de tiempo y la abundancia de presión para mantener los ministerios del momento presente.

Cuanto mayor es la presión y menor el margen, más probable es que los líderes intenten resolver nuevos problemas con viejas soluciones.

Este patrón es fácil de ver.

  • Nos enfrentamos a un problema.
  • Disponemos de poco tiempo.
  • La presión aumenta.

Entonces, ¿qué hacemos? Hacemos lo que sabemos. (Viejas soluciones a nuevos problemas)

Esta es una parte importante de por qué es tan difícil crear y liderar el cambio, reconstruir el avión por así decirlo, mientras está en vuelo. Pero es una habilidad que todos debemos aprender, o nos quedaremos rápidamente anticuados.

Existe un peligro aquí: estar tan ocupados que no podamos ver lo que hay que cambiar.

Por lo tanto, estas dos preguntas son importantes:

  • ¿Qué hay que cambiar y por qué?
  • ¿Dónde está usted tentado a resolver nuevos problemas con viejas soluciones?

Esto nos lleva a la siguiente pregunta, aún más práctica.

2) ¿Qué sistemas y ministerios actuales necesitan claramente un cambio?

Este paso comienza con dos preguntas clave.

  • ¿Qué sistemas y ministerios están funcionando?
  • ¿Qué sistemas y ministerios no están funcionando?

La iglesia es muy relacional, y a veces evaluamos la eficacia de un ministerio preguntándonos si todo el mundo está contento, no si alguien está cambiando y creciendo. Si todo el mundo está contento, pasamos a problemas más «ruidosos» y exigentes.

Para decidir lo que funciona o no, hay que empezar por definir claramente los resultados deseados. Y, más estratégicamente, los resultados esperados y deseados a través de la oración, en concordancia con la cantidad de recursos invertidos. Eso no es «negocio», es administración.

Si usted no evalúa los ministerios de acuerdo con los resultados deseados y el grado de inversión, se convierte en un concurso de popularidad relacional, en lugar de evaluar lo que crea más movimiento hacia el impulso.

A continuación, priorice los cambios. No es necesariamente el ministerio o sistema menos eficaz el que debe encabezar la lista. Es el que aporta el mayor movimiento hacia la visión. De hecho, a veces los sistemas o ministerios menos eficaces no deben cambiarse en absoluto, sino que deben interrumpirse con cierre completo.

Ninguna iglesia puede hacer todos los ministerios. Por lo tanto, obtener un sentido de lo que Dios tiene en mente (Su huella divina) como un plan para Su iglesia es primordial. Incluyendo Su definición de éxito.

3) ¿Cuáles son sus verdades eternas y creencias y valores fundamentales que nunca deberían cambiar?

Los factores estabilizadores en el cambio estratégico son su propósito y visión, cultura, creencias centrales y valores bíblicos.

  • ¿Están claros y escritos?
  • ¿En qué medida son conocidos, adoptados y practicados?

Estas amarras organizativas y espirituales proporcionan un sentido saludable de barandillas y directrices para su proceso de toma de decisiones a la hora de liderar el cambio estratégico.

Nota: El cambio estratégico no es simplemente algo diferente, es algo mejor, que crea un movimiento claro y mensurable hacia un impulso basado en la visión.

La estrategia es temporal y la verdad es eterna, pero su estrategia debe ser lo suficientemente clara, fuerte y valiosa como para llevar la verdad hacia adelante de forma relevante.

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Este breve post es sólo el punto de partida de lo que se necesita para lograr un cambio que marque la diferencia. Es una herramienta para iniciar una conversación en torno a su mesa de liderazgo. Mi oración es que genere una discusión útil entre los líderes. Usted se encarga a partir de aquí.

 

Copyright © 2023 Dan Reiland

Traducido por : Elizabeth Guevara Cabrera.